
Los libros de puerto escondido forman una saga de varias novelas, todas ellas muy bien escritas con los mismos personajes principales. Oliver, un joven de Londres y la teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo. Este es la primera novela de la saga. Aunque todas las novelas de la saga no se merecen la calificación de excelente, es una saga que me tiene atrapado y cada vez que sacan en bolsillo una nueva entrega me lo compro sin pensarlo. Es recomendable leerlos según el orden de la saga, así vas conociendo a los personajes, que es parte también del entretenimiento, ya que su evolución es notable a lo largo de la serie. La trama de esta novela negra está muy bien construida y aunque no te engancha en todos sus momentos he disfrutado leyéndola. Recomendable 100%, pero seguramente te irá gustando cada vez más según vayas avanzando novela tras novela.
Mi calificación es de NOTABLE ALTO.
Recuerda visitar la sección de trilogías y sagas para informarte sobre el orden de esta serie de libros de novela negra.
Oliver, un joven londinense con una peculiar situación familiar y una triste pérdida a sus espaldas, hereda una casona colonial, Villa Marina, a pie de playa en el pueblecito cántabro de Suances. Durante las obras de remodelación se descubre en el sótano el cadáver emparedado de un bebé, al que acompaña un objeto que resulta completamente anacrónico. Tras este descubrimiento comienzan a sucederse, de forma vertiginosa, diversos asesinatos en distintas ciudades de Cantabria, que, unidos a los insólitos resultados forenses de las víctimas, ponen en jaque a la Sección de Investigación de la Guardia Civil y al propio Oliver, que iniciará un denso viaje personal y una carrera contrarreloj para descubrir al asesino.
¿Dónde se encuentra el escondite perfecto, el bastión intocable donde respirar la calma absoluta y el abandono de todo lo que impone la edad, el entorno y el tiempo? ¿Hacia dónde habrá que dirigirse para encontrar ese refugio donde atesoramos, sin saberlo, la más pura felicidad? Solo siguiendo el curso de la marea se esquiva el miedo.
