
Este es el libro de Mikel Santiago que más me ha gustado hasta la fecha. Tengo claro que es uno de los escritores de novela negra y thriller con los que más disfruto. Aunque el personaje principal de este libro aparece en libros anteriores, no pertenece a ninguna saga ni trilogía, por lo que puede leerse sin haber leído otro con anterioridad. Se trata de una trama perfectamente construida que te mantiene enganchado en todo momento.
Sin duda, se merece una calificación de excelente
Aitor Orizaola no pasa por su mejor momento. Mientras se recupera de la violenta resolución de su último caso como agente de la Ertzaintza y se enfrenta a un expediente disciplinario, recibe una mala noticia. Su sobrino Denis, que de niño fue como un hijo para él, ha sido acusado de asesinato. Pero algo huele a podrido y Orizaola, aunque oficialmente esté de baja, no piensa quedarse de brazos cruzados. Denis parece haber sido víctima de una extraña conspiración.
Una falsa acusación, un misterioso suicidio, una poderosa familia con mucho que ocultar… Estas son algunas de las pistas que llevarán a Orizaola, a lo largo de una lectura sin tregua, en busca de un secreto que se pierde en el laberinto de caminos de la Bizkaia profunda mientras lucha por resolver el caso más importante de su vida.
