
Segunda entrega de la trilogía de la Inspectora Indira Ramos. Esta novela negra me impactó muchísimo porque es la primera novela negra que leo cuyo malvado personaje es uno de los asesinos más buscados en España en el ámbito real: Antonio Anglés. Impresionante trama de ficción, muy bien hilvanada que te mantiene horas seguidas leyendo sin darte cuenta. La historia te intriga en todo momento y si le añades que el asesino es un personaje de la vida real conlleva a recordar esta novela negra para mucho tiempo, aunque leas muchas con posterioridad, esta no se te olvida.
Calificación de super EXCELENTE
La inspectora Indira Ramos apura sus últimos días de excedencia en un pequeño municipio de Extremadura. Cuando, después de casi tres años, llega el momento de abandonar su retiro y regresar a su trabajo en Madrid, se ve incapaz de enfrentarse al subinspector Iván Moreno, al que oculta un enorme secreto.
Pero ambos tendrán que volver a trabajar mano a mano para resolver el mayor rompecabezas criminal de la historia contemporánea de España: en una gasolinera han aparecido las huellas dactilares del que fue durante muchos años el hombre más buscado del país.
El brutal asesinato que cometió ha prescrito y la policía ya no tiene razones para mantener detenido al principal sospechoso, que lleva tiempo viviendo bajo una identidad falsa. Pero la inspectora Ramos está convencida de que un asesino como él ha tenido que volver a matar, así que solo necesita encontrar un crimen del que no quede impune.
